Si solo hay un elemento al que hay que dar preferencia en la habitación del bebé es sin duda la cama. El bebé pasará ahí muchas horas, instalado en un colchón cómodo, por lo que la cama se ha elegido con mimo.

Una cama que cumple las normas europeas

A la hora de elegir una cama para bebé, hay que comprobar que cumpla la norma europea EN716. Los puntos principales que verifica esta norma son:

- El espaciado de las rejas de la cama de bebé, que debe ser entre 4,5 y 6,5 cm
- La altura interior entre el colchón y el borde de la cama, que debe ser al menos 60 cm
- La estabilidad de las rejas, con una separación máxima de 6 cm entre las lamas del somier
- La pintura lisa sin riesgo de astillas o de descascarado, una pintura sin disolventes
- Los ángulos deben ser redondeados para evitar todo riesgo de accidente

Elegir el tamaño correcto de la cama

En Francia sobre todo se venden 2 tamaños de cama: la cama clásica de 60 x 120 cm y la cama evolutiva de 70 x 140 cm. La cama 60 x 120 cm se utiliza desde el nacimiento y hasta los 2 años del niño aproximadamente. La cama de 70 x 140 cm puede utilizarse desde el nacimiento hasta los 5 años del niño. Esta cama evolutiva puede transformarse fácilmente en cama de aprendizaje. Basta con retirar los lados con las rejas y sustituirlas por estos lados de tipo larguero (como en una cama de adulto). Para garantizar un máximo de seguridad para el bebé, es importante elegir un colchón del tamaño exacto de la cama.

Elegir una cama para bebé cuyo somier se regule en varias posiciones

Opta por una cama de bebé con somier ajustable en varias posiciones (en general 3). Podrás cuidar de tu espalda colocando al bebé en posición alta desde el nacimiento, después en posición intermedia cuando el niño se mantiene sentado y por último en la posición más baja cuando el niño se pone de pie, para evitar todo riesgo de caída. Todas las camas para bebé propuestas en Kadolis poseen un sistema de somier ajustable.

Elige una cama de madera

Como para el colchón, da preferencia a los materiales naturales, siempre más sanos. Elige una cama de madera maciza que desprenderá menos disolventes que los materiales aglomerados, u opta por una cama de MDF «generación ecológica» diseñada a base de madera certificada PEFC, más sana para el bebé y para el medio ambiente. Comprueba que la pintura utilizada para recubrir la madera sea especial para niños, es decir, pintura o barniz con base de agua y sin disolventes tóxicos. Las camas con reja son más prácticas que las camas de paneles ciegos, ya que permiten ver mejor al niño. Así puedes vigilar a tu niño de lejos sin tener que inclinarte por encima de su cama, lo que quizá baste para perturbar su sueño...