Mejorar el sueño del bebé

Todos los padres sueñan con un bebé que duerma bien por la noche, que no llore para quedarse dormido, que pase noches placenteras para recuperar bien las largas jornadas de aprendizaje. Pero ¿sabes que puedes influir en la calidad del sueño de tu niño? Estos son consejos que pueden contribuir a mejorar el sueño del bebé.

¡No hay que precipitarse, sino intentar ser paciente!

Durante los cuatro primeros meses de vida tu bebé no diferencia entre el día y la noche. Ciertas mamás tienen más suerte que otras, pero es más bien una feliz coincidencia que el bebé prefiera dormir por la noche y no por el día. No debes y, por lo tanto, no puedes forzar a tu bebé a que duerma por la noche durante sus primeros meses, pero puedes ayudar a que reconozca el día y la noche dejando las persianas abiertas cuando se eche la siesta durante el día. Entonces tenderá a dormir menos tiempo que por la noche cuando se oscurezca.

Sé zen

Si te estresa la cuestión de su sueño, hay enorme probabilidad de que tu niño sienta este estrés y se niegue a dormir. Entonces prueba más bien a instaurar un ritual en el momento de acostarse que relaje a todos. Aprovecha el baño para pasar un momento agradable con el bebé. Después masajea al niño para relajarlo y prepararlo para el sueño. No lo acuestes precipitadamente esperando pasar una noche tranquila. Más bien cuéntale una historia o cántale una nana para que se duerma en las mejores condiciones. Si el bebé llora antes de dormirse: comprueba su pañal, dale un poco de agua (y solo agua) para beber, hazle una (muy) grande carantoña, pero si sigue llorando mientras que todo parece correcto y no sufre, no corras. Déjale llorar varios minutos. La mayoría de los niños necesitan llorar antes de caer en los brazos de Morfeo. Tu bebé siente todo el estrés y las tensiones. Sé zen y paciente, así tu bebé lo sentirá positivamente a la fuerza.

Dale pistas

Ayuda a tu bebé a encontrar mejor el momento de la noche y, por lo tanto, del sueño. Al llegar la hora de acostarse, utiliza luces más suaves (o baja los variadores) y baja el nivel de volumen (TV, música, conversaciones) para crear un ambiente tranquilo. Evita estimular a tu niño antes de dormir; ni hablar de hacerle un par de cosquillas antes de ir a la cama: ¡no es el momento! ¡Evita también gritar al mayor que no quiere ordenar su habitación!
Sin embargo, por la mañana haz que entre más luz en su habitación y haz que comparta los ruidos del despertar de la casa.

Cuida la equipación de la habitación del bebé

Para crear un entorno propicio al descanso y a un sueño de calidad, la habitación del bebé debe estar bien ordenada, ya que resulta muy difícil descansar en medio del desorden. Evita juguetes por el suelo y adopta un sistema de contenedores para facilitar el orden.
La cama del bebé no debe estar invadida por peluches. Solo se permite uno para dormir con el bebé: ¡su peluche favorito! Todos los demás deben colocarse fuera de la cama por seguridad. Para que el bebé se beneficie de un sueño perfectamente seguro, hazle dormir en un  saco de dormir (sin edredón ni manta antes de que tenga un año para evitar que se asfixie). Para el colchón y la ropa de cama opta por las materias naturales que permiten mejor circulación del aire y una buena regulación de la temperatura. Las materias sintéticas acentúan la transpiración de los bebés y causan numerosos despertares nocturnos.
No sobrecalientes la habitación. La temperatura ideal de una habitación de niño es de unos 18°. Para saber si el bebé duerme a la temperatura correcta, debe tener el cuerpo caliente en su saco pero las manos frías. Si sus manos están calientes, hay que destaparlo o bajar la temperatura de la habitación. Por último, ventila la habitación todos los días durante al menos 10 minutos, independientemente de la estación.

Habitación de bebé